El agricultor y la suerte
HabÃa una vez un agricultor que vivÃa con su hijo en una pequeña casa. TenÃa una yegua muy fuerte y sana y toda la gente del pueblo, cuando lo veÃan le decÃa:
-Que buena suerte tienes. Contando con esa yegua te es muy fácil arar el campo!
A lo que el agricultor respondÃa:
-Buena suerte o mala suerte… nunca se sabe.
Un dÃa el agricultor se levantó por la mañana y la yegua no estaba. La estuvo buscando todo el dÃa pero ésta no apareció. La gente del pueblo cuando lo veÃa le decÃan:
-¡Qué mala suerte! ¡Con lo buena que era esa yegua! No sé qué harás ahora sin ella…
A lo que el agricultor respondÃa:
-Buena suerte o mala suerte… nunca se sabe.
Al cabo de unos meses, mientras estaba paseando, el agricultor vio como la yegua volvÃa. Se dispuso a lavarla y descubrió que estaba embarazada. Pronto toda la gente del pueblo lo sabÃa y cuando lo veÃan por la calle le decÃan:
-¡Qué buena suerte! No solamente ha vuelto tu yegua sino que además ha vuelto embarazada. ¡Eres muy afortunado!
A lo que el agricultor respondÃa:
-Buena suerte o mala suerte… nunca se sabe.
Al cabo de unos meses la yegua dio a luz un potro precioso que con el tiempo se convirtió en un caballo muy fuerte y obediente. La gente iba a ver al agricultor y le decÃan:
-¡Qué potro más bueno tienes! Con él puedes trabajar mejor que con la yegua. Seguro que te facilita mucho el arado. ¡Qué suerte tienes!
A lo que el agricultor respondÃa:
-Buena suerte o mala suerte… nunca se sabe.
Un dÃa, el hijo del agricultor iba con el joven caballo paseando por el campo y de pronto el caballo se asustó y se encabrito. El hijo cayó en mala postura y quedó cojo. La gente del pueblo se compadecÃa, y cuando veÃan al agricultor le decÃan:
-¡Qué mala suerte! ¿Quién te va a ayudar ahora en el campo si tu hijo está tan cojo?
A lo que el agricultor respondÃa:
-Buena suerte o mala suerte… nunca se sabe.
Al cabo de unos meses estalló una guerra con un paÃs vecino. Todos los jóvenes del pueblo tuvieron que ir al frente. Todos, menos su hijo porque estaba lisiado. La gente cuando lo veÃa le decÃan:
- Qué afortunado eres… tu hijo se ha podido librar de la guerra.
A lo que el agricultor respondÃa:
-Buena suerte o mala suerte… nunca se sabe.